Extraños nos cruzamos sin mirarnos, sin saber que una frase, un gesto o una idea, puedan cambiar el resto de nuestras vidas. No os culpo, ninguno lo puede saber.
Vivimos en esa bendita ignorancia, sin saber qué desconocidos nos puede hacer mejores, y modificar nuestro presente y nuestro futuro.
Hoy asumo que he de resignarme, no os conozco,y posiblemente, no os conoceré nunca . Ya sólo me puedo consolar con encontraros a orillas del Aquerón, mientras negociamos con Caronte el precio de un viaje del que no podremos regresar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario